Amaneció nublado en Barcelona el pasado sábado 9 de mayo. Pero eso no retuvo a las casi doscientas personas que finalmente se acercaron a dibujar y escribir en La Rambla con nosotros.

Cada año son más nuestros seguidores y, cada año, intentamos ofrecerles una experiencia un poco más viva. Nuestros espónsor, generosos como siempre, han contribuido al éxito de la propuesta aportando regalos que ni los reyes magos.




Un año más, Dani Orviz se convierte en nuestro maestro de ceremonias por excelencia. Incluso se atrevió a bocetar a todos los que pasaron por el escenario para compartir sus dibujos o escritos.

Ha sido el primer año, eso sí, que hemos decidido hacer una mención especial a la mejor combinación de escritura y dibujo, reconociéndola con un premio muy suculento. Al fin y al cabo, queremos fomentar un maridaje entre la escritura y el dibujo, uniéndolas a las dos.







En cualquier caso, hubo regalos para todos. Los verdaderos tesoros fueron las presentaciones de una buena decena de personas, algunas que no se habían subido nunca a un escenario.
La conducción y el acompañamiento musical de Modesto Lai generaron el clima perfecto para terminar una mañana de sábado artístico.
Un año más, nos quedamos boquiabiertos con el nivel, el talento, las ganas y la sencillez de tantas y tan diferentes propuestas.




Gracias a los que salieron a compartir y que fueron las verdaderas protagonistas de la jornada.
Nada de esto sería posible sin la confianza y el apoyo de Amics de La Rambla, quienes nos han invitado ya por quinta vez a organizar nuestra propuesta en La Rambla. Y ha resultado que también nosotros hacermos un maridaje perfecto: porque La Rambla representa, precisamente, lo que nosotros queremos ser: un jardín de creatividad, una fuente de inspiración, una experiencia serena y lenta, luminosa, en fin, todo lo que experimenta en secreto el sketcher y, cómo no, el escritor de tabernas.
Yo, personalmente, me estoy transformando en este viaje.
Marcos Xalabarder


